En un amplio patio de la casa más elevada del poblado, descansaba una sabia anciana cuyo rostro se decía que inspiraba una extraña mezcla entre misericordia y firmeza. Era conocida por el nombre de RAMALA, y de todos era sabido que sus palabras parecían brotar del manantial de la eterna sabiduría.
lunes, 12 de marzo de 2012
LA SUPREMA INDIFERENCIA
En un amplio patio de la casa más elevada del poblado, descansaba una sabia anciana cuyo rostro se decía que inspiraba una extraña mezcla entre misericordia y firmeza. Era conocida por el nombre de RAMALA, y de todos era sabido que sus palabras parecían brotar del manantial de la eterna sabiduría.
miércoles, 11 de enero de 2012
¿COMO SE HACE LA VIDA?

¿COMO SE HACE LA VIDA?
La vida se hace sorbo a sorbo, paso a paso y día a día.
Se hace saboreando el Universo, caminándolo a lo ancho y a lo hondo, mirándolo a través de sus colores, oyéndolo a través de sus sonidos, palpándole la perfección y desentrañándole la luz.
La vida se hace como trabajadora de su siembra, como obrera de su palabra, como jardinera de sus flores, como cantadora de sus prodigios... como El te mandó hacerla.
La vida se hace agitando el mundo que llevamos dentro y descubriendo el mundo que llevan los demás.
Se hace respirando a Dios con la fuerza de la naturaleza, con la sabiduría de su gracia y con el impulso de sus pisadas, que van tras nosotros para que no perdamos el camino ni se nos distraiga la luz.
La vida se hace sufriendo, pero sin apagar nunca la velita encendida de la fe.
La vida se hace amando, porque el amor tiene tanto que hacer en el mundo, que no da tiempo para odios ni rencores.
La vida se hace en el espacio de lo cotidiano, en pequeños trozos de cada día, en raticos, en raticos que encendemos de pasión, en vuelos que se emprenden con besos y son sueños.
Velar y dormir, soñar y despertar, llorar y reír, creer y dudar, caer y levantarse: eso es hacer la vida.
La vida no se hace para lucir, para exhibirse, para mostrarnos como en un escaparate de vanidad y focos de colores.
La vida se hace en el recinto íntimo, en ese taller de abeja trabajadora que llevamos dentro, en ese aguijón que extrae y regala, que profundiza y endulza.
La vida se hace en el centro de trabajo de uno mismo, con su esfuerzo silencioso, efectivo, constante, devoto y masivo. Un esfuerzo que abre surco y un surco hecho para que no deje de producir.
Hacer la vida no es diseñarla a nuestro antojo, ni coserla a nuestro capricho: es estar siempre en las puntadas de su tela y en el estambre de su tejido.
Hay que caminar la vida, porque es la única manera de llegar.
Irla resolviendo con la lógica, pero emocionándola con el espíritu y calentándola con el corazón.
La vida se hace cuando das la mano y trasmites una corriente, cuando das una sonrisa y cuelas la luz, das un beso y cierras los ojos, te das a ti misma… ¡y parece que concentras el universo en tu corazón!
La vida se hace en el espacio de tu mundo y en donde se libran las batallas de los demás.
Se hace en el horizonte de ti misma y en donde vuelan los sueños de los otros, en la siembra frondosa de tu tierra y en la raíz raquítica del huerto ajeno.
La vida se hace de regalo, sin seleccionar, ni preguntar, ni escoger.
Cumple tu misión de dar.
Déjale a Dios el balance de lo que debes recibir.
Porque en ese libro de la generosidad, del esfuerzo y de la entrega, ¡se hace la vida!
martes, 4 de octubre de 2011
LA FUENTE DIVINA

1. Cuando se ha llegado a la convicción plena de que existe sobre toda manifestación, una fuente de donde se ha originado lo que se conoce como la creación-evolutiva, que esa fuente es la expresión máxima de los valores eternos, que es un manantial de amor interminable, infinito, invisible y eterno, que es la causa suprema del cósmico, (1) y que mora dentro de todos los seres, que de Ello nacieron los universos visibles e invisibles, que su presencia sempiterna mora dentro de nosotros como una chispa divina que unida con la llama eterna comunica la vida a los seres, que se manifiesta en todos los reinos de la existencia, que esa fuente todopoderosa es la misma ley eterna e inmutable de los siglos.
2. Cuando ha llegado ese momento en que el ser encarnado vislumbra por experiencia propia esa presencia de Dios en todos los seres, se comprende la enseñanza de los grandes instructores de la humanidad: El respeto a la vida como manifestación de la misma vida divina, se cultiva entonces el ahimsa (2) (la inofensividad o no-violencia) al grado máximo en que el ser conforme su comprensión y su evolución pueda captar y pueda vivir.
3. Cuando el ser humano trata de vivir de acuerdo con el ritmo mismo de su alma, de esa chispa eterna que mora dentro de su ser, es cuando se da cuenta que se encuentra atrapado en los efectos de causas pasadas que él mismo originó, trata de salir y sus esfuerzos son vanos, son demasiado débiles para romper las cadenas que lo atan a los vicios del mundo ilusorio, pero al mismo tiempo encuentra que hay dentro de él, una débil pero viva luz, y escucha muy quedamente una voz sin ruido; descubre que siguiendo ciertos principios, poco a poco esa voz se va haciendo más y más manifiesta, y esa luz más y más grande.
4. Es cuando comienza el largo y penoso camino de la purificación; siguiendo un ejemplo vivo, que es la idealización de su ser reflejada en un Maestro de la humanidad, sigue ascendiendo a la montaña santa del conocimiento divino, busca estar más acorde con la comprensión que va teniendo, descubre por gracia y misericordia divina que conforme más se une con la fuente eterna, con el manantial divino, más recibe iluminación, fuerza y amor; comprende la gran enseñanza: Hay que dar para recibir, esto significa que debe convertirse en una fuente para otros hermanos que aún no han llegado a ese conocimiento trascendental.
5. Y observa cómo en el correr del tiempo, aquella idealización que parecía tan lejana, ahora se contempla cara a cara. Y el secreto de la paz se vive en espíritu y en verdad.
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(1) Cósmico. Es un concepto que se refiere al aspecto espiritual superior del universo. Por eso se dice ley divina o ley cósmica, también Maestros de luz o Maestros del cósmico.
(2) Ahimsa (del sánscrito). Significa inofensividad o no-violencia.
"No cabe duda que el no dañar a nada vivo es una parte del ahimsa; pero es una expresión menor. Todos y cada uno de los malos pensamientos, la prisa indebida, el mentir, el odiar, el
desearle mal a alguien son cosas que violan el principio del ahimsa. Y también lo viola el retener lo que el mundo necesita. Y el mundo necesita hasta lo que comemos día a día.
... Quizá quede claro por lo precedente que sin el ahimsa no es posible buscar y encontrar la verdad.
... veremos que es imposible cumplir con el ahimsa sin un completo desapego. Ahimsa significa amor universal".
(Mahatma Gandhi, de Yeravda Mandir, 1945).
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COMENTARIO
En este mensaje se puede apreciar el proceso del despertar espiritual, tratemos de aclarar estos pasos:
1. Reconocimiento de la existencia de Dios en el universo y dentro de nosotros mismos.
2. Comprensión de las eternas enseñanzas de los Grandes Maestros de la humanidad.
3. Práctica de la virtud del ahimsa (inofensividad o amor) en todos los aspectos de nuestra vida.
4. Armonía con el ser interno, mediante la oración y la meditación.
5. Reconocimiento y aceptación de nuestros errores y virtudes.
6. Purificación interna y externa, autodisciplina libremente consentida.
7. Idealización de su ser en un Maestro viviente, siguiendo su ejemplo y su enseñanza.
8. Convertirse en un canal consciente de bendiciones para todos los seres.
9. Vivir en paz y armonía.
Del libro: ESCRITOS DE UN BUSCADOR DE LA VERDAD.
Autor: Rolando Leal M. http://mx.groups.yahoo.com/group/centrosi/
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miércoles, 6 de julio de 2011
SILENCIO
¿Qué es el Silencio?
SILENCIO es recordar que toda palabra tiene un hoy y un mañana, es decir, un valor del momento y un alcance en el futuro incalculable.
SILENCIO es recordar que los conflictos se resuelven mejor callando, que no hablando y que el tiempo influye más en ello que las palabras.
SILENCIO es recordar que sería libre hoy, si no hubiera dicho la palabra de ayer, y que la palabra de hoy, será mi cadena de mañana.
SILENCIO es recordar que si hubiera diferido una sola hora mi juicio, sobre tal o cual persona o suceso, en esta hora pudo llegar un dato nuevo, que haría variar aquel juicio temerario o cruel.
SILENCIO es recordar que el simple hecho de repetir lo que otros dicen, es formar una avalancha, que luego arrastra la reputación y la felicidad de los demás.
SILENCIO es no quejarse para no aumentar el dolor de los demás.
SILENCIO es no contaminar mis proyectos de miedo a que no se realicen, o de miedo a que me los estorben.
SILENCIO es recordar que la palabra al articularse, lleva en sí misma, una parte de la energía necesaria para realizar la idea que encarna.
SILENCIO es no exponer la idea o el plan a medio concebir, ni leer la obra en borrador, para no dar como criatura, lo que sólo es un anhelo.
SILENCIO es la semilla y por eso germina.
SILENCIO es la raíz y por eso sostiene.
SILENCIO es el capullo donde la oruga se transforma en mariposa y donde la nube se convierte en rayo.
SILENCIO es concentrarse, es seguir la propia órbita, hacer la propia obra, cumplir el propio designio.
SILENCIO es Meditar, Medir, Pesar, Aquilatar y Acrisolar.
SILENCIO es la palabra justa, la intención recta, la promesa clara, el entusiasmo refrenado, la devoción que sabe a donde va.
SILENCIO es ser uno mismo y no el tambor que suena bajo los dedos de la muchedumbre.
Enviado por Agustín Pimentel
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jueves, 28 de abril de 2011
LA MARIPOSA QUE NO PODIA VOLAR

LA MARIPOSA QUE NO PODIA VOLAR