martes, 4 de octubre de 2011

LA FUENTE DIVINA









LA FUENTE DIVINA




1. Cuando se ha llegado a la convicción plena de que existe sobre toda manifestación, una fuente de donde se ha originado lo que se conoce como la creación-evolutiva, que esa fuente es la expresión máxima de los valores eternos, que es un manantial de amor interminable, infinito, invisible y eterno, que es la causa suprema del cósmico, (1) y que mora dentro de todos los seres, que de Ello nacieron los universos visibles e invisibles, que su presencia sempiterna mora dentro de nosotros como una chispa divina que unida con la llama eterna comunica la vida a los seres, que se manifiesta en todos los reinos de la existencia, que esa fuente todopoderosa es la misma ley eterna e inmutable de los siglos.
2. Cuando ha llegado ese momento en que el ser encarnado vislumbra por experiencia propia esa presencia de Dios en todos los seres, se comprende la enseñanza de los grandes instructores de la humanidad: El respeto a la vida como manifestación de la misma vida divina, se cultiva entonces el ahimsa (2) (la inofensividad o no-violencia) al grado máximo en que el ser conforme su comprensión y su evolución pueda captar y pueda vivir.
3. Cuando el ser humano trata de vivir de acuerdo con el ritmo mismo de su alma, de esa chispa eterna que mora dentro de su ser, es cuando se da cuenta que se encuentra atrapado en los efectos de causas pasadas que él mismo originó, trata de salir y sus esfuerzos son vanos, son demasiado débiles para romper las cadenas que lo atan a los vicios del mundo ilusorio, pero al mismo tiempo encuentra que hay dentro de él, una débil pero viva luz, y escucha muy quedamente una voz sin ruido; descubre que siguiendo ciertos principios, poco a poco esa voz se va haciendo más y más manifiesta, y esa luz más y más grande.
4. Es cuando comienza el largo y penoso camino de la purificación; siguiendo un ejemplo vivo, que es la idealización de su ser reflejada en un Maestro de la humanidad, sigue ascendiendo a la montaña santa del conocimiento divino, busca estar más acorde con la comprensión que va teniendo, descubre por gracia y misericordia divina que conforme más se une con la fuente eterna, con el manantial divino, más recibe iluminación, fuerza y amor; comprende la gran enseñanza: Hay que dar para recibir, esto significa que debe convertirse en una fuente para otros hermanos que aún no han llegado a ese conocimiento trascendental.
5. Y observa cómo en el correr del tiempo, aquella idealización que parecía tan lejana, ahora se contempla cara a cara. Y el secreto de la paz se vive en espíritu y en verdad.
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(1) Cósmico. Es un concepto que se refiere al aspecto espiritual superior del universo. Por eso se dice ley divina o ley cósmica, también Maestros de luz o Maestros del cósmico.
(2) Ahimsa (del sánscrito). Significa inofensividad o no-violencia.
"No cabe duda que el no dañar a nada vivo es una parte del ahimsa; pero es una expresión menor. Todos y cada uno de los malos pensamientos, la prisa indebida, el mentir, el odiar, el
desearle mal a alguien son cosas que violan el principio del ahimsa. Y también lo viola el retener lo que el mundo necesita. Y el mundo necesita hasta lo que comemos día a día.
... Quizá quede claro por lo precedente que sin el ahimsa no es posible buscar y encontrar la verdad.
... veremos que es imposible cumplir con el ahimsa sin un completo desapego. Ahimsa significa amor universal".
(Mahatma Gandhi, de Yeravda Mandir, 1945).
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COMENTARIO
En este mensaje se puede apreciar el proceso del despertar espiritual, tratemos de aclarar estos pasos:
1. Reconocimiento de la existencia de Dios en el universo y dentro de nosotros mismos.
2. Comprensión de las eternas enseñanzas de los Grandes Maestros de la humanidad.
3. Práctica de la virtud del ahimsa (inofensividad o amor) en todos los aspectos de nuestra vida.
4. Armonía con el ser interno, mediante la oración y la meditación.
5. Reconocimiento y aceptación de nuestros errores y virtudes.
6. Purificación interna y externa, autodisciplina libremente consentida.
7. Idealización de su ser en un Maestro viviente, siguiendo su ejemplo y su enseñanza.
8. Convertirse en un canal consciente de bendiciones para todos los seres.
9. Vivir en paz y armonía.

Del libro: ESCRITOS DE UN BUSCADOR DE LA VERDAD.
Autor: Rolando Leal M.
http://mx.groups.yahoo.com/group/centrosi/

miércoles, 6 de julio de 2011

SILENCIO

¿Qué es el Silencio?

SILENCIO es recordar que toda palabra tiene un hoy y un mañana, es decir, un valor del momento y un alcance en el futuro incalculable.

SILENCIO es recordar que los conflictos se resuelven mejor callando, que no hablando y que el tiempo influye más en ello que las palabras.

SILENCIO es recordar que sería libre hoy, si no hubiera dicho la palabra de ayer, y que la palabra de hoy, será mi cadena de mañana.

SILENCIO es recordar que si hubiera diferido una sola hora mi juicio, sobre tal o cual persona o suceso, en esta hora pudo llegar un dato nuevo, que haría variar aquel juicio temerario o cruel.

SILENCIO es recordar que el simple hecho de repetir lo que otros dicen, es formar una avalancha, que luego arrastra la reputación y la felicidad de los demás.

SILENCIO es no quejarse para no aumentar el dolor de los demás.

SILENCIO es no contaminar mis proyectos de miedo a que no se realicen, o de miedo a que me los estorben.

SILENCIO es recordar que la palabra al articularse, lleva en sí misma, una parte de la energía necesaria para realizar la idea que encarna.

SILENCIO es no exponer la idea o el plan a medio concebir, ni leer la obra en borrador, para no dar como criatura, lo que sólo es un anhelo.

SILENCIO es la semilla y por eso germina.

SILENCIO es la raíz y por eso sostiene.

SILENCIO es el capullo donde la oruga se transforma en mariposa y donde la nube se convierte en rayo.

SILENCIO es concentrarse, es seguir la propia órbita, hacer la propia obra, cumplir el propio designio.

SILENCIO es Meditar, Medir, Pesar, Aquilatar y Acrisolar.

SILENCIO es la palabra justa, la intención recta, la promesa clara, el entusiasmo refrenado, la devoción que sabe a donde va.

SILENCIO es ser uno mismo y no el tambor que suena bajo los dedos de la muchedumbre.

Enviado por Agustín Pimentel


jueves, 28 de abril de 2011

LA MARIPOSA QUE NO PODIA VOLAR



LA MARIPOSA QUE NO PODIA VOLAR

Aquella mariposa era como todas las mariposas. Tenía un cuerpo largo y esbelto. Sus antenitas se movían de un lado hacia otro nerviosamente. Sus alas poseían hermosos colores: verde, azul, amarillo, naranja y rojo. Tenían un polvito dorado que las hacía brillar intensamente cuando las tocaba un rayo de sol. A simple vista, nada la diferenciaba de las demás y sin embargo, era diferente: No podía volar... Cuando salieron del capullo, luego de un arduo esfuerzo, las mariposas empezaron a revolotear de un lado a otro, embriagadas por ese aire tibio que las rodeaba, ebrias de felicidad. Ella no, se quedó en tierra, con las alas bajas, mirándolas. Todo su ser pedía elevarse e ir con sus hermanas. Pero no podía... Un peso enorme la ataba al suelo y le impedía remontarse. Un dolor sordo le cerraba el pecho y casi no podía respirar. Quería volar pero sabía que no le era posible. Sus alas pendían a sus costados como adornos bonitos, mas inútiles. Lágrimas de frustración se deslizaban por sus mejillas, caían sobre sus alas y las hacían brillar más aún. Una mariposa se acercó, dichosa de vivir y le dijo entusiasmada: -Ven con nosotras. ¡Esto es bellísimo! -No quiero. Prefiero mirar. Así me divierto... La mariposa la miró con curiosidad pero sus otras compañeras la llamaron y voló graciosamente, hacia ellas. ¡Qué largo es el tiempo cuando hay sufrimiento! Le parecía que los minutos eran horas y que estaba detenida en el tiempo. No se dio cuenta que un sapo verde y feo se iba acercando con la evidente intención de cenar. Cuando lo vio ya lo tenía al lado, pegado a ella. Se sentía tan sola que agradeció la compañía y sin darse cuenta, sonrió. El sapo que ya tenía la lengua extendida, se quedó tan sorprendido que cerró la boca, guardando su larga lengua. Ella lo miró y no vio su enorme cuerpo cubierto de manchas y verrugas, sólo vio a un ser que rompía su soledad. -Señor - le dijo - con voz temblorosa - ¿Usted también está solo? El sapo la miró sin comprender. Vio las lágrimas que pendían de sus alas y notó su tristeza. -Paseaba por ahí y te vi - dijo con voz insegura. Se aclaró la garganta. -Mis hermanas andan por ahí, volando por primera vez. -¿Y por qué no estás con ellas? -Yo no puedo volar. Quiero... pero no puedo... No soy capaz. -¿Por qué? -No lo sé... -Tienes miedo. El miedo te paraliza. No crees en tus propias fuerzas y si no lo intentas nunca sabrás si sos capaz. -¿Y si no puedo? -Si no puedes, no puedes. - Contestó el sapo con malhumor. - Pero a mí me gustaría saberlo. -Espere. La mariposa se puso de pie, extendió las alas, las agitó y su cuerpo se elevó a lo alto. ¡Qué placer! ¡Podía volar! El cielo se extendía y era suyo. La alegría la embargaba. Era feliz. Lo saludó con una graciosa reverencia y le gritó: -¡Gracias! El sapo la miró hasta que desapareció y luego siguió su camino. Sentía algo extraño en el pecho. Un calorcito desconocido pero también le dolía el estómago de hambre. -Espero que si encuentro algo para comer, no me hable. No encontró nada, ni un insecto... con hambre y resignación se durmió. Esa noche soñó con hadas y mariposas, con bosques maravillosos... y fue feliz... ¿La mariposa? La mariposa se llevó algunos árboles por delante y se dio varios golpes pero no importa. Son los golpes de la vida vivida... Desconozco el Autor

domingo, 10 de abril de 2011